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sábado, 3 de diciembre de 2011

Florencio San Agapito, el cancerbero corrupto de Alierta

Hay retratos de personajes que revelan nítidamente el grado de corrupción sistémica del Estado español y sus oscuras vinculaciones internacionales. El de Florencio San Agapito, el cancerbero corrupto de Alierta, es uno de ellos.

Florencio San Agapito Ramos, ex comisario que ha desempeñado puestos relevantes en el Ministerio del Interior (desde la UCD al PSOE, incluyendo el golpe del 23-F) saltó al sector privado (más bien privatizado) y se convirtió en el jefe de seguridad con César Alierta en Tabacalera primero, en Telefónica después.

San Agapito está imputado en el caso Malaya por los delitos de cohecho, fraude, blanqueo de capitales y contra la ordenación del territorio por pelotazos protagonizados junto al ex asesor de Urbanismo de Marbella, Juan Antonio Roca; Pedro Román (ex primer teniente de alcalde) y el hijo de un oficial nazi que terminó siendo cónsul alemán en Málaga, Juan Germán Hoffmann. Esto, que parece una película de terror, está documentado en el auto de procesamiento del 18 de julio de 2007 del sumario del Caso Malaya. En el momento de su imputación, San Agapito era presidente de Telefónica Consultora de Proyectos, SA. Después de su imputación,sería nombrado presidente de Telefónica Ingeniería de Seguridad (TIS).

Un típico pelotazo inmobiliario, con la connivencia de la banca extranjera

Roca, Román, San Agapito y Hoffmann se repartieron seis millones de euros procedentes del pelotazo urbanístico marbellí denominado Operación Crucero Banús o Yambali 2000 a través de sus fundaciones en Liechtenstein. Según detalla el sumario, en el año 2001, Pedro Román Zurdo, ex primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Marbella, encontró una oportunidad de negocio mediante la compra de una parcela, la aprobación de un enorme aumento de edificabilidad de la misma y su venta posterior. Para llevarla a cabo, decidió asociarse con otros socios como Florencio San Agapito Ramos, el gestor y abogado Juan Germán Hoffmann y Juan Antonio Roca. Para la compra de la parcela, Román aportó el 62,5% del capital desde una cuenta en Suiza de la fundación Lare de Liechtenstein, de la que es titular su hija y testaferro, María del Pilar Román Martín. Florencio aportó el 15% a través de su fundación Clivoso. Hoffmann, el 7,5% a través de Fink 2010 y Juan Antonio Roca, otro 15% a través de la fundación Melifero.

La compra de la parcela se produjo a través de participaciones de la entidad Yambali 2000. Los 4 millones de dólares se pagaron desde Suiza. Pero en la escritura constaba sólo la suma de 140.000.000 de pesetas. El 16 de octubre de 2.001, tuvo lugar la compra de Yambali 2.000, por parte de los cuatro socios que se ocultaban detrás de la sociedad de Suiza Lispag AG. El 25 de septiembre de 2.002, se ratificó el convenio por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento y el 3 de octubre del mismo año Ávila Rojas compró el 90% de la sociedad Yambali 2.000 por un importe de 11.500.000 euros. Lo que significó una ganancia para los socios de más de 6 millones de euros, que se repartieron en la misma proporción que las cantidades entregadas.

Hoffmann, socio de Agapito, participó "de forma directa" en las actividades de blanqueo de Roca
Nuestro personaje, jefe de seguridad de César Alierta desde los tiempos en que presidía la también privatizada Tabacalera, no contento  con protagonizar uno de los múltiples casos de corrupción inmobiliaria que han alimentado la burbuja, con la inestimable ayuda de la banca europea, figura además en el sumario malayo en varias operaciones relacionadas con el patrimonio que Roca tenía en el extranjero.

El 12 de septiembre de 2006, el Aregger Schleiss Baumann AG für Wirtchaftsberatung en Kriens realizaba la comunicación de una cuenta en el Trivatbank Reichmuth & Co en Lucerna cuyos beneficiarios eran Juan Antonio Roca, Juan Hoffmann y otros dos súbditos españoles (Pedro Román y Florencio San Agapito). El sumario concluye que “Hoffmann habría participado de forma directa en las actividades de blanqueo de Roca al materializar operaciones desde Suiza en nombre y por cuenta de Roca actuando por medio de sociedades interpuestas algunas como Melifero, de paraísos fiscales”.


Alierta cobra lo mismo por calentar el sillón en el Consejo que cada trabajador despedido por el ERE de Telefónica: 400.000 euros

El que César Alierta caliente el sillón del Consejo de Administración le cuesta a Telefónica casi lo mismo que el despido de cada uno de los 6.500 trabajadores que se acojan al ERE: Unos 400.000 euros. En concreto, 415.000 euros es el precio que pagará la operadora por enviar al paro a 6.500 personas con más de 53 años y con un futuro más que incierto.

"El propio presidente de Telefónica podría haberse acogido a uno de esos EREs, ya que tiene 66 años", comenta Álex López, secretario de la Federación de Transportes y Comunicaciones (FETYC)  de CGT, a quien le parece indecente que una empresa con beneficios (10.167 millones de euros en 2010) anuncie a la vez la destrucción de 6.500 empleos (el 20% de la plantilla en España) y un bonus para directivos de 450 millones de euros. "Parece que se están riendo de un país con un 20% de paro", considera.

En la misma línea de contrastes, mientras el ERE de Telefónica rebaja al 66% del salario la remuneración de los trabajadores despedidos, la retribución total del Consejo y de la dirección de Telefónica fue superior a los 42 millones de euros en 2010. De hecho, la operadora privatizada es la tercera compañía del Ibex 35 con una retribución más alta, sólo por detrás del Santander de Botín (101 millones de euros) y del ACS de Florentino Pérez (47,8 millones de euros). La retribución total de Consejo y dirección de Telefónica es superior a la del BBVA de Francisco González, con 36,34 millones de euros. Aún más, Alierta es el ejecutivo de su sector mejor pagado de Europa, con 8,6 millones de euros en efectivo y en acciones, más una aportación al fondo de pensiones de otros 6,6 millones de euros, según 'El País', que cita fuentes conocedoras de la situación. Telefónica no hace pública la retribución de su presidente.

"Los trabajadores de Telefónica están muy indignados", afirma Álex López. "Esos 6.500 puestos de trabajo dignos no van a volver. Pero es que los que se quedan tendrán que soportar un convenio colectivo regresivo, si no el peor, que empobrece la garantía del empleo, las externalizaciones, la movilidad geográfica forzosa o el mantenimiento del poder adquisitivo. "La gente tiene miedo al traslado forzoso o al cambio de actividad", confirma López. Además, el ERE afecta muy negativamente a nivel organizativo, porque "hay zonas donde podría irse un 50% de la plantilla, como Burgos o un 35%, como Extremadura". López se teme que una pequeña parte de esos puestos se sustituirán por subcontratados, que es "trabajo más barato, más precario, con más riesgo, con peor formación y menos seguridad".

CGT ya ha anunciado que presentará un recurso de alzada contra el ERE. "No sólo porque faltan los datos económicos del primer semestre de este año y porque se aportan causas ECONÓMICAS en una empresa con beneficios. Además, el redactado del Plan Social es inconcreto, muy impreciso, y no da plenas garantías de los compromisos de creación y garantía de empleo, ni solución a los problemas que causará la destrucción de empleo masivo en Telefónica", explica el sindicato en su web.

Pese a todo, la operadora informa a sus accionistas sin pudor cómo va a compensar la pérdida de 2.700 millones de euros, paro incluido, que supondrán los 6.500 trabajadores despedidos: "Los resultados de la Compañía en los próximos ejercicios se verán favorecidos por la mayor eficiencia en costes de personal". Por si no quedara claro, en sus resultados semestrales de 2011, Telefónica reitera que no peligran "todos sus compromisos de remuneración al accionista".

Lo cierto es que el dividendo de Telefónica, operadora otrora pública,  es escandaloso: 6.755 millones de euros en 2010, en torno a 1,40 euros por acción. Una cantidad que supone el 80% del flujo de caja generado en el ejercicio y el 9% de la capitalización bursátil de la compañía. Y la política para los próximos años es seguir aumentándolo, hasta 1,6 euros por acción en 2011 y un mínimo de 1,75 por acción en 2012.

Tan alto es este dividendo, que incluso la agencia de rating Standard & Poor's le rebajó la nota en un escalón en agosto, desde A- a BBB+, al considerar que la reducción de la deuda de Telefónica será inferior a la que se preveía por una política de dividendos agresiva. Por cierto, la deuda financiera neta de Telefónica, a diciembre de 2010, ascendía a la escalofriante cifra de 55.593 millones de euros.

Tal vez por las servidumbres de esa deuda, tal vez por una gestión miope demasiado centrada en la retribución al accionista, lo cierto es que Telefónica quiere hacer caja. Otra de las vías para conseguirlo, por el momento frustrada, es la salida a Bolsa de Atento, la filial de atención telefónica de la multinacional. La salida a Bolsa fue abortada en junio, cuando, en medio de las turbulencias de los mercados, Telefónica se vio obligada a rebajar el precio mínimo en el que podía quedar situada la acción, hasta 17,25 euros por acción, frente a los 19,25 euros previstos, desde un máximo de 25 euros. Esa banda precios suponía valorar la compañía entre 1.155 y 1.500 millones de euros. A finales de julio, su responsable financiero, explicaba a analistas que la salida a Bolsa de Atento se retomará cuando las condiciones del mercado mejoren. En esa misma conversación telefónica, también dio explicaciones sobre su deuda: Dijo que Telefónica espera cerrar el año con un ratio deuda/Ebitda por debajo de 2,56 veces.

Así pues, Telefónica justifica que "la única vía" para asegurar la rentabilidad es la reducción de costes de personal. La actual dirección de la operadora argumenta que en un entorno competitivo con precios a la baja y avances tecnológicos, hay que reducir costes de personal (vía ERE o convenios colectivos más precarios) si la multinacional española no quiere que le ocurra a otros ex monopolios públicos, que han tenido que recibir ayudas del Estado. Según Cesáreo Alierta, Telefónica habría quebrado si no hubiera aplicado los EREs anteriores.

Al respecto, Álex López, de CGT, cifra en 50.000 puestos de trabajo, si no más, los que se han destruido desde la privatización de Telefónica. Desde este sindicato sostienen que "nunca debiera haberse privatizado. Lo mantendremos siempre".





César Alierta pretende ser el nuevo Steve Jobs: ¡Bájate de tu nube!

Donde no hay, no roban: España pierde peso en la nueva Telefónica. El ex monopolio público con 10.167 millones de euros de beneficios en 2010, tras perpetrar un ERE que destruye 6.500  empleos, ahora quiere competir con Google, Apple, Facebook o Amazon. Y para ello, ha anunciado una remodelación, dizque la más agresiva desde que César Alierta se enchufó a la operadora en el año 2000. Lo más destacable de ese cambio de fichas es la pérdida de peso de España y la creación de dos nuevas divisiones: Recursos Globales, para reducir costes, y Telefónica Digital, para servicios de Internet. 

El presidente de Telefónica, que no tiene pelos en la lengua, ya avisó en un memorable vídeo, hoy capado, que estaba en contra de la neutralidad de la Red. Y que desearía competir directamente con prestadoras de servicios y contenidos.

Así pues aquí tenemos a César Alierta, el nuevo gurú de Internet, y nosotros sin saberlo. De momento, las aventuras que ha emprendido Telefónica, más allá de sangrar al consumidor por servicios telefónicos caros y mejorables, han sido un fracaso. Las comparaciones son odiosas: Google posee Youtube y la Vía Digital de Telefónica es más bien una Vía en fase terminal. Apple tiene iTunes y aquí mejor no desenterrar a Terra. Mark Zuckerberg ha creado Facebook y Telefónica ha comprado Tuenti. Por mucho que se empeñe, César Alierta nunca se parecerá a Steve Jobs. Alguien debería decirle al de Zaragoza que se baje de su nube. Donde no hay, no roban.

Una de las decisiones más evidentes de la remodelación es la pérdida de peso de España en la operadora: La división española se integra en Europa, con lo que sólo quedarán dos unidades geográficas: Europa (dirigida por José María Álvarez Pallete) y Latinoamérica (pilotada por Santiago Fernández Valbuena, hasta ahora director general de Finanzas, Estrategia y Desarrollo Corporativo).

Otra de las novedades es la creación de Telefónica Digital. Una división pilotada por Mathew Key, con sede en Londres y 2.500 trabajadores que se encargará de los servicios de Internet (Tuenti, Jajah, Terra, Telefónica I+D y Media Networks, servicios en la nube, negocios de vídeo y entretenimiento, M2M…)

Recursos Globales es otra nueva unidad, a cargo de Guillermo Ansaldo, que lo que perseguirá será reducir costes en todos los procesos. Desde luego, con el ERE y el nuevo convenio colectivo, los recortes laborales ya están acometidos.

TELEFÓNICA: 10.000 millones de beneficios no frenan el ERE


La primera empresa en beneficios del Estado español ha presentado un expediente de regulación de empleo que destruirá miles de empleos; al mismo tiempo, aprobó un millonario plan de incentivos para sus directivos.

El expediente de regulación de empleo (ERE) de Telefónica no sólo plantea destruir 6.500 empleos en dos años y medio en una multinacional con beneficios multimillonarios, sino que, de carambola, amenaza con precarizar la situación de todos los trabajadores que se quedan. No en vano, la operadora privatizada está supeditando el convenio colectivo a la negociación del ERE, según denuncian los sindicatos de Telefónica. No en vano, ha sido el presidente de esta empresa, César Alierta, el primero en romper el acuerdo de la negociación colectiva de todos los sectores, según ha desvelado Cándido Méndez (UGT).

 
El anuncio de los recortes llegó en Londres el 14 de abril: la multinacional anunciaba a sus inversores que prescindiría en tres años de alrededor de 6.000 puestos de trabajo. El plan presentado a los sindicatos elevaba esta cifra a 8.500 personas en cinco años. Desde Trabajo se señaló que la operadora, con unos beneficios de 10.167 millones de euros, debía asumir el pago del desempleo, a lo que Telefónica accedió, mientras rebajaba el ERE a 6.500 personas en dos años y medio. El coste del ajuste de plantilla se ha estimado en 2.600 millones de euros, a lo que hay que sumar el pago del desempleo, que oscilaría entre 300 y 400 millones de euros.

 
ERE y convenio colectivo 
La primera de las exigencias de la empresa ha sido la rebaja al 66% del salario de la remuneración que cobrarán los trabajadores que acudan al expediente y que tengan más de 53 años, en lugar del 70% que se pactó en el anterior ERE de 2003. Exigencia que ha sido señalada por los sindicatos como una maniobra para cargar sobre los trabajadores que se acojan al ERE el coste del desempleo. Según la central sindical Co.Bas los datos presentados por Telefónica son “sesgados y manipulados”. Desde este sindicato recuerdan que Telefónica tiene el mayor porcentaje de negocios y de clientes, como ha determinado la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. Sucede que la negociación del ERE acompaña a la del convenio colectivo. Telefónica está supeditando al ERE cuestiones del convenio como la garantía del empleo, las externalizaciones, la movilidad geográfica forzosa o el mantenimiento del poder adquisitivo.

 
Los sindicatos en el interior de Telefónica creen que es posible decir “que la mesa de negociación de convenio es rehén de la del ERE”. CGT Telefónica revela que “uno de los cuatro aspectos esenciales de este convenio, el económico, queda en blanco en la plataforma presentada. Eso nos hace pensar y preguntarnos: ¿cuánto irá ligado al IPC y cuánto a la productividad?”.

 
Planes de incentivos 
Paralelamente al anuncio del ERE, la compañía que preside César Alierta aprobó en la junta general de accionistas del 18 de mayo unos planes de incentivos dirigidos a los miembros del equipo directivo del Grupo Telefónica de un importe de 450 millones de euros, más de lo que supone el pago del paro para 6.500 trabajadores. Tras la salida de Juan Villalonga, principal beneficiario de la privatización aprobada por el Gobierno de Aznar en 1996, el presidente de la entidad, César Alierta, se ha convertido en el tercer ejecutivo mejor pagado de España en 2010.


Recibió el año pasado una retribución total de 8,6 millones de euros en efectivo y en acciones, según El País. En su sector, Alierta es el directivo con más sueldo de Europa. En cuanto a las aportaciones para pensiones, el presidente de Telefónica acumula un fondo de 6,6 millones de euros, según el mismo diario.