sábado, 3 de diciembre de 2011

Alierta cobra lo mismo por calentar el sillón en el Consejo que cada trabajador despedido por el ERE de Telefónica: 400.000 euros

El que César Alierta caliente el sillón del Consejo de Administración le cuesta a Telefónica casi lo mismo que el despido de cada uno de los 6.500 trabajadores que se acojan al ERE: Unos 400.000 euros. En concreto, 415.000 euros es el precio que pagará la operadora por enviar al paro a 6.500 personas con más de 53 años y con un futuro más que incierto.

"El propio presidente de Telefónica podría haberse acogido a uno de esos EREs, ya que tiene 66 años", comenta Álex López, secretario de la Federación de Transportes y Comunicaciones (FETYC)  de CGT, a quien le parece indecente que una empresa con beneficios (10.167 millones de euros en 2010) anuncie a la vez la destrucción de 6.500 empleos (el 20% de la plantilla en España) y un bonus para directivos de 450 millones de euros. "Parece que se están riendo de un país con un 20% de paro", considera.

En la misma línea de contrastes, mientras el ERE de Telefónica rebaja al 66% del salario la remuneración de los trabajadores despedidos, la retribución total del Consejo y de la dirección de Telefónica fue superior a los 42 millones de euros en 2010. De hecho, la operadora privatizada es la tercera compañía del Ibex 35 con una retribución más alta, sólo por detrás del Santander de Botín (101 millones de euros) y del ACS de Florentino Pérez (47,8 millones de euros). La retribución total de Consejo y dirección de Telefónica es superior a la del BBVA de Francisco González, con 36,34 millones de euros. Aún más, Alierta es el ejecutivo de su sector mejor pagado de Europa, con 8,6 millones de euros en efectivo y en acciones, más una aportación al fondo de pensiones de otros 6,6 millones de euros, según 'El País', que cita fuentes conocedoras de la situación. Telefónica no hace pública la retribución de su presidente.

"Los trabajadores de Telefónica están muy indignados", afirma Álex López. "Esos 6.500 puestos de trabajo dignos no van a volver. Pero es que los que se quedan tendrán que soportar un convenio colectivo regresivo, si no el peor, que empobrece la garantía del empleo, las externalizaciones, la movilidad geográfica forzosa o el mantenimiento del poder adquisitivo. "La gente tiene miedo al traslado forzoso o al cambio de actividad", confirma López. Además, el ERE afecta muy negativamente a nivel organizativo, porque "hay zonas donde podría irse un 50% de la plantilla, como Burgos o un 35%, como Extremadura". López se teme que una pequeña parte de esos puestos se sustituirán por subcontratados, que es "trabajo más barato, más precario, con más riesgo, con peor formación y menos seguridad".

CGT ya ha anunciado que presentará un recurso de alzada contra el ERE. "No sólo porque faltan los datos económicos del primer semestre de este año y porque se aportan causas ECONÓMICAS en una empresa con beneficios. Además, el redactado del Plan Social es inconcreto, muy impreciso, y no da plenas garantías de los compromisos de creación y garantía de empleo, ni solución a los problemas que causará la destrucción de empleo masivo en Telefónica", explica el sindicato en su web.

Pese a todo, la operadora informa a sus accionistas sin pudor cómo va a compensar la pérdida de 2.700 millones de euros, paro incluido, que supondrán los 6.500 trabajadores despedidos: "Los resultados de la Compañía en los próximos ejercicios se verán favorecidos por la mayor eficiencia en costes de personal". Por si no quedara claro, en sus resultados semestrales de 2011, Telefónica reitera que no peligran "todos sus compromisos de remuneración al accionista".

Lo cierto es que el dividendo de Telefónica, operadora otrora pública,  es escandaloso: 6.755 millones de euros en 2010, en torno a 1,40 euros por acción. Una cantidad que supone el 80% del flujo de caja generado en el ejercicio y el 9% de la capitalización bursátil de la compañía. Y la política para los próximos años es seguir aumentándolo, hasta 1,6 euros por acción en 2011 y un mínimo de 1,75 por acción en 2012.

Tan alto es este dividendo, que incluso la agencia de rating Standard & Poor's le rebajó la nota en un escalón en agosto, desde A- a BBB+, al considerar que la reducción de la deuda de Telefónica será inferior a la que se preveía por una política de dividendos agresiva. Por cierto, la deuda financiera neta de Telefónica, a diciembre de 2010, ascendía a la escalofriante cifra de 55.593 millones de euros.

Tal vez por las servidumbres de esa deuda, tal vez por una gestión miope demasiado centrada en la retribución al accionista, lo cierto es que Telefónica quiere hacer caja. Otra de las vías para conseguirlo, por el momento frustrada, es la salida a Bolsa de Atento, la filial de atención telefónica de la multinacional. La salida a Bolsa fue abortada en junio, cuando, en medio de las turbulencias de los mercados, Telefónica se vio obligada a rebajar el precio mínimo en el que podía quedar situada la acción, hasta 17,25 euros por acción, frente a los 19,25 euros previstos, desde un máximo de 25 euros. Esa banda precios suponía valorar la compañía entre 1.155 y 1.500 millones de euros. A finales de julio, su responsable financiero, explicaba a analistas que la salida a Bolsa de Atento se retomará cuando las condiciones del mercado mejoren. En esa misma conversación telefónica, también dio explicaciones sobre su deuda: Dijo que Telefónica espera cerrar el año con un ratio deuda/Ebitda por debajo de 2,56 veces.

Así pues, Telefónica justifica que "la única vía" para asegurar la rentabilidad es la reducción de costes de personal. La actual dirección de la operadora argumenta que en un entorno competitivo con precios a la baja y avances tecnológicos, hay que reducir costes de personal (vía ERE o convenios colectivos más precarios) si la multinacional española no quiere que le ocurra a otros ex monopolios públicos, que han tenido que recibir ayudas del Estado. Según Cesáreo Alierta, Telefónica habría quebrado si no hubiera aplicado los EREs anteriores.

Al respecto, Álex López, de CGT, cifra en 50.000 puestos de trabajo, si no más, los que se han destruido desde la privatización de Telefónica. Desde este sindicato sostienen que "nunca debiera haberse privatizado. Lo mantendremos siempre".





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